La empatía o ponerse en los zapatos de otro

En la sociedad actual, cada vez más compleja y en constante transformación, donde las relaciones humanas son mayores y los individuos se ven obligados a adoptar distintos roles, la empatía viene a ser una capacidad fundamental para adaptarse a situaciones nuevas y variables, para responder correctamente ante las reacciones de los demás y saber tomar decisiones. Dentro de la inteligencia emocional la empatía juega un papel fundamental, es la cuarta de las habilidades prácticas, porque ayuda en gran medida para el éxito de las relaciones personales, al intervenir en esa interacción tanto mensajes verbales como no verbales que es necesario saber interpretar.

Definición

 Según la Real Academia Española, la empatía es la «identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro». Proviene de la raíz griega epathón, que significa sentir, y del prefijo ευ, dentro. El término comenzó a utilizarse a principios del siglo XX cuando Tichener, en su obra Lectures on the Experimental Psychology of the Tought-processes,  la tradujo al alemán: Einfühlung.
Para los autores Nummenmaa, Hirvonen, Parkkola y Hietanem, existen dos tipos de empatía: la cognitiva y la emocional.  La primera se da cuando nos anticipamos a lo que la otra persona hace o piensa, como dos jugadores de ajedrez; en cambio la segunda se activa en circunstancias más emocionales, interiorizando los sentimientos del otro, como el que sentiría alguien cuyo amigo pierde a un ser querido o le deviene una desgracia. Aunque parezca algo natural en el hombre, muchas personas no tienen capacidad suficiente para empatizar, como aquellos que padecen autismo, síndrome de Asperger o determinadas psicopatías que disminuyen la capacidad cognitiva.
No obstante, la empatía no supone estar de acuerdo con la otra persona, dejando a un lado nuestras ideas. A veces se confunde la empatía con el sentimiento de simpatía hacia los demás, en el que existe un mayor vínculo afectivo mutuo. La empatía viene a ser un proceso de reconocimiento y comprensión psicológica del mundo íntimo de otra persona a través de sus sentimientos, emociones, ideas y actos. Pero también requiere actuar o tomar decisiones en base a ese proceso. Por tanto, en la misma línea de Goleman, «la esencia de la empatía consiste en darse cuenta de lo que sienten los demás sin necesidad de que lleguen a decírnoslo». Se trata de captar las emociones de los demás a través del lenguaje no verbal, el tono de voz, los silencios y descubrir aquello que quieren ocultar, intencionadamente o no. Es nuestro «radar social» porque nos avisa de los cambios que se producen en la gente de nuestro entorno y así permitir comprender lo que está pasando.
Diferentes estudios, sobre todo los del profesor Robert  Levenson,  de  la  Universidad  de  California, han descubierto que cuando dos personas empatizan se produce un efecto fisiológico curioso: el entrainment o arrastre, consistente en la imitación o sincronización de la respiración, ritmo cardíaco, posturas, tono de voz, las pausas y duración de la escucha, etc. De alguna manera se dejan a un lado las emociones para poder percibir las de los demás hasta terminar interactuando de la misma forma. Darwin afirmaba que este tipo de capacidad desempeña un papel importante en la evolución del ser humano. El captar los sentimientos de los demás y comprenderlos supone tomar un tipo de decisión que permita la supervivencia.
A modo de ejemplo, en el ámbito de la salud es importante la empatía. En los servicios de urgencias surgen situaciones tensas en las que los médicos, enfermeras y demás personal tienen que afrontar situaciones de estrés. Cuando se trabaja durante muchas horas, sobretodo en turnos seguidos, llega un momento en que los sentimientos y las emociones se merman y la actitud es menos receptiva. La variedad de personas que acuden a un servicio de urgencias, con diversas dolencias, preocupación por el tiempo de espera, incertidumbre sobre el diagnóstico del paciente, etc. provoca momentos en los que fluyen sentimientos y emociones intensos. Si un paciente o un familiar se muestra angustiado, nervioso o irritable, el personal sanitario debe empatizar (aunque psicológicamente necesite desconectar y olvidarse de los problemas de los demás) y comprender la situación, los sentimientos y las emociones de los pacientes y familiares para actuar adecuadamente y reducir el nivel de agresividad que pueda surgir.

Formas de comprender la empatía

 Según S. Freud, el animal humano necesita desarrollar la personalidad y construir su estructura personal (ello, yo y super-yo) modelando la conducta en comparación con la de los demás. El hombre necesita identificarse con otra persona, por lo que la empatía vendría a servir de instrumento para crear su propia identidad. 
Por el contrario, a G. Mead (teoría de Role-Taking), considera que empatizamos  para comprender a los demás y anticiparnos a ellos, además de comprendernos mejor a nosotros mismos. No nos interesa la persona sino su modo de actuar, pensar y sentir, para ampliar nuestro catálogo de comportamientos y saber actuar en determinadas situaciones.
Para J. L. Moreno(teoría del Role-playing), la empatía es una habilidad social, es «un encuentro de dos frente a frente; y cuando tú estés cerca, yo tomaré tus ojos y en su lugar colocaré los míos, y tu tomarás mis ojos, en su lugar pondrás los tuyos; entonces yo miraré en ti con tus ojos y tú mirarás en mí con los míos». En este sentido, Moreno establece una relación entre la empatía y las relaciones sociales al descubrir que el conocimiento de los demás y viceversa facilita las relaciones interpersonales.
En cambio Watson, considera que la empatía es una capacidad innata en el ser humano, por lo que no es necesario haber vivido una experiencia similar para llegar a comprenderla ya que todo lo que nace del hombre no es extraño para él.
Sin embargo, una de las aportaciones más importantes la dio Redfiel al utilizar la empatía dentro de la antropología. Estaba convencido de que para el estudio de una cultura era necesario también concentrarse y hacer un análisis desde el punto de vista personal.

Fases de la empatía

 Según T. Reik, existen cuatro fases dentro del proceso empático:
1. Identificación, en la que se produce una conexión con la otra persona, captando y reconociendo las señales del lenguaje no verbal, etc. que envía.
2. Incorporación. El reconocimiento de las señales, las emociones y sentimientos del otro se incorporan en el interior del empatizador permitiendo que las viva como propias.
3. Reverberación. Es la fase en la que, inconscientemente, comienza a conocerse el significado de los sentimientos y emociones del otro a partir de las experiencias previas.
4. Separación. En esta última fase el empatizador analiza consciente y racionalmente el proceso anterior, estableciendo conclusiones y asimilando el sentimiento o emoción.

Peligros de la empatía

 Hay quien ve la empatía como herramienta de manipulación. Esta empatía virtual hace que el empatizador dé una imagen falsa de lo que siente interiormente para ocultar otros propósitos en su beneficio. Es propio de las personas manipuladoras hacer creer que comprenden y sienten el dolor, el sufrimiento o la preocupación por los demás para asegurar un mayor nivel de confianza y credibilidad. La observación y análisis crítico de la información recibida y el contexto es importante para determinar las intenciones reales el empatizador. Afortunadamente, según algunos estudios, las personas manipuladoras suelen tener menos capacidad de empatía que las personas sinceras y bondadosas porque son menos receptivas a nivel emocional, lo que permiten reconocerlos.
También es importante tener en cuenta el sufrimiento empático. Personas que trabajan con las emociones, las que actúan en situaciones difíciles como personal sanitario, bomberos, policías, protección civil, etc., tienen un alto porcentaje de sufrirlo que otros cuyo trabajo es menos emocional. Estos profesionales tienen que enfrentarse a situaciones de dolor y sufrimiento como accidentes, catástrofes naturales, acciones conflictivas, en los que las personas mueren o sufren daños físicos y psicológicos. Son profesionales pero también personas humanas que llegan a sentirse desbordados. Para estos casos, muchos renuncian a seguir mientras que otros se endurecen y crean una coraza emocional que les permita desempeñar su trabajo eficientemente. A modo de ejemplo, aún sigue en la memoria la imagen de los bomberos de Nueva York viendo morir a miles de personas, entre ellos compañeros, en los atentados del 11 de Septiembre contra las Torres Gemelas. Muchos no pudieron resistir empatizar, sentir ese dolor y esa muerte, y muchos necesitaron asistencia psicológica, una baja prolongada o una jubilación anticipada.

La empatía como motor de cambio y superación

 Con la empatía experimentamos las emociones y sentimientos de los demás para comprenderlos y comprendernos a nosotros mismos. La experiencia ajena puede contribuir a un mayor conocimiento de la realidad e interiorizarla para progresar como persona. Además, reconocemos, nos anticipamos y satisfacemos las necesidades de desarrollo de los demás en aras de una mayor cooperación y mejor convivencia. La empatía nos ayuda como «brújula emocional», según Goleman, para gestionar y ejercer mejor nuestro trabajo y superar conflictos.
Gandhi siempre insistía en que «las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista». Con este esfuerzo personal, es más fácil el desarrollo de cada uno y el progreso social de manera civilizada.
  

Bibliografía

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FERENCZI, S. Further contributions to the theory and Technique of the Phychoanalysis. Boni & Liveright. New York, 1972.
FREUD, S. The Interpretation of Dreams and On Dreams. The standard edition of the complete psychological works of Sigmund Freud. J Strachey (ed.) Hogarth Press. 1953.
GOLEMAN, D. La práctica de la inteligencia emocional. Editorial Kairós. SA. Barcelona, 1998.
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MORENO, J. L. Progress in Psychoterapy. Grune & Stratton. New York, 1914.
NUMMENMAA, L., HIRVONEN,J.,  PARKKOLA, R. y  HIETANEM, J. K. Is emotional contagion special? An FMRI study on neural systems for affective and cognitive empathy. Neuro Imagine, 243(3), 571-580. 2008
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REPETTO, E. Fundamentos de orientación. La empatía en el proceso orientador. Morata. Madrid, 1977.
TICHENER, C. B. Lectures on the Experimental Psychology of the Tought-processes. Mac Millan. New York, 1909.
WATSON, J. Nursing: Human science and human: A theory of nursing. National League for Nursing. New York, 1988.
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