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La Mediación según los distintos modelos

A pesar de que no existe una definición exacta del concepto mediación, hay que añadir un factor más junto a las definiciones jurídicas: la mediación depende del objetivo y del enfoque.

Si tomamos en consideración el modelo tradicional de Harvard, la mediación es un proceso cuyo objetivo es la negociación colaborativa para lograr un acuerdo. Este modelo entiende que el conflicto es un obstáculo que impide satisfacer las necesidades e intereses y, por lo tanto, es necesario tomar una decisión consensuada. La finalidad es el acuerdo, la solución del problema. No entra en evaluar las causas que han provocado la disputa ni quienes lo han iniciado. Por esta razón, el modelo Harvard niega la existencia de la culpabilidad. No hay vencedores ni vencidos.
El inconveniente de este modelo está en centrar toda la atención en el problema y su solución. No tiene en cuenta la raíz del conflicto, las causas que lo han provocado. Prescinde del valor humano, de los sentimientos y circunstancias que rodean a las partes en conflicto.
Este modelo, nacido en la Facultad de Derecho de la Universidad de Harvard, es utilizado frecuentemente en Derecho, Economía y la política.

Dando un paso adelante, encontramos el modelo transformativo de Bush y Folger, que consideran más importante desarrollar el potencial de las personas con el fin de tener más fuerza y capacidad para afrontar los problemas (empowerment) y fomentar las habilidades sociales que permitan comprender a los demás, interactuar positivamente y mejorar las relaciones sociales (recognition).
Este modelo presta atención al bien común y, por lo tanto, la solución debe basarse en el interés general. Con la mediación, pretende fomentar la cooperación, el diálogo, la idea de que solo las partes tienen el poder de llegar a un acuerdo. El fin último no es el acuerdo por la sencilla razón de que si se produce una transformación en las personas la solución llegará finalmente.
El inconveniente de este modelo es que no tiene en cuenta el interés particular, el derecho de cada persona. No obstante, este modelo podría encuadrarse en la mediación intercultural o laboral donde prima el bien común (ya sea entre grupos interétnicos o grupos de trabajadores, respectivamente) frente al individual.

Sara Cobb nos muestra el modelo circular-narrativo. Considera que los conflictos se originan dentro de unos acontecimientos, unas historias, que varían según la óptica de cada persona. Las partes deben ser conscientes de que su postura radical e inflexible no beneficia a nadie. Solamente replanteando el punto de vista de cada uno puede llegarse a un acuerdo. En esencia, el mediador debe permitir a las partes argumentar su postura, su narrativa, hasta el extremo. Solo así comprenderán la necesidad de buscar una historia alternativa que sirva de referente para llegar a una solución.
La interacción y la comunicación, tanto la verbal (digital: las palabras y los emblemas) como la no verbal (corporal o analógica: elementos paralingüísticos y no lingüísticos) y la contextual, entre las partes es esencial ya que permite analizar la situación y buscar una alternativa. Sin estos dos elementos cada uno se mantendrá siempre en una actitud inamovible que les llevará a un círculo cerrado.
Este modelo se preocupa más de la narrativa, de replantear la historia que del acuerdo en sí. Al igual que ocurre con el modelo transformativo, no es prioritario. La solución llegará cuando las partes cambien la perspectiva y vean la historia de otra manera más favorable.

Finalmente, el modelo tópico de Bandieri parte de la dialéctica, el tópico y el sentido común como premisas fundamentales. Es esencial el diálogo entre las partes, que cada uno exprese sus propios intereses, mientras el mediador busca los puntos en común que ayuden a acercar posturas. La importancia radica en la retórica y la dialéctica, en el poder de convicción para demostrar que la posición de uno es la más justa frente a la del otro. Si esa argumentación tiene lógica y sentido común, podrá aplicarse como solución al problema.

Aunque la mediación se puede abordar desde distintos puntos de vista, no hay que perder el objetivo inicial: servir de instrumento para abordar el conflicto pacíficamente y facilitar una comunicación abierta y sincera.



Bibliografía:

ALZATE, R.: Análisis y resolución de conflictos. Una perspectiva psicológica. Universidad del País Vasco, Bilbao. 1998

BANDIERI, L. M.: La Mediación. La Mediación tópica. Universidad Católica Argentina, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas. 2005.

COBB, SARA: Material bibliográfico del curso:Negociación y resolución de conflictos. Universidad de California, Santa Bárbara. Agosto-septiembre de 1995.

FOLBERG, JAY Y TAYLOR, ALISON: Mediación. Resolución de conflictos sin litigio. Ed. Limusa, S.A. México, 1996.
  1. mayo 5, 2012 a las 3:16 pm

    gracias

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